De Caperucita a loba en solo 6 tíos

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De Caperucita a loba en sólo 6 tíos , interesante título para un libro escrito por Marta González La Vega. Acaba de caer en mis manos y todavía no lo he leído, está en la cola de espera detrás de “la saga de Edelmiro” y “la chica del tren” (recomendación de chus), pero el título me ha hecho gracia y lo he ojeado por encima (lo he cerrado cuando he visto la cara de perro de Edelmiro) y he dejado que la imaginación escribiese hoy y así lo ha hecho:

la historia de una Caperucita que no estaba de acuerdo con el papel que le ha tocado protagonizar.

                                        

Después de haber pasado por ¿6? etapas a lo largo de la vida,  desde ese primer amor que terminó por aparecer demasiado pronto y que después de años asoma de nuevo, los de las noches fruto de un montón de gin tonics que termina cuando los efluvios del gin dan paso a los tonics, el del amigo con derecho a roce que acaba dejando de ser tu amigo y un poco más tarde finaliza su derecho a roce, hasta que aparece él, ¡te enamoras¡ y comienza tu vida de caperucita roja, caminas por los senderos con la sonrisa plantada en la cara recogiendo Flores durante un tiempo indefinido que puede ser una semana o toda la vida.

Pero un día Caperucita, debido a un terrible dolor lumbar de tanto agacharse y levantarse, decide no coger más flores y como por arte de magia se le borra la sonrisa de la cara y se para a pensar y se da cuenta que el papel que le ha tocado en el cuento ya no le gusta.

Y decide cambiar de registro para convertirse en loba, no sé sabe la causa, si es porque está en barbecho como la tierra o es culpa del recién estrenado otoño con sus colores que la ponen melancólica, nadie tiene una explicación a este cambio, pero cada vez está más desconocida  y asusta pensar que quizá esté en plena transformación kafkiana y de recoger florecillas por los senderos pase a asaltar jovenzuelos por los caminos  para llevarlos a casa de sus abuelitas y decirles lo graaaaaandeeee que tienen tooooodooooo. 😉

Y porque no acabar el cuento con un gran final, con otra transformación kafkiana: de loba a abuelita para que el “the end” la pille tumbada en la cama esperando a su nieta que viene con una tarta recién hecha, mientras,  un lobo le hace la espera más amena.

Y fue feliz a su manera y no comió perdices porque no le gustaban pero se “jartó” de todo lo demás.

Pd: cualquier parecido que este cuento pueda tener con la realidad es mera coincidencia.

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7 comentarios en “De Caperucita a loba en solo 6 tíos

  1. Quién tuviera la suerte de ser jovenzuelo y poder cruzarse con esa Caperucita para ser asaltado… Tiene una pinta tan buena que acabaría volviendo al mismo sitio una y otra vez hasta que Caperucita se cansara y cambiara de ruta. 😉
    Muy bonito el cuento. Para que Caperucita sea feliz no tiene que comer perdices, puede comer cualquier cosa, pero sobre todo debe tener al lado a un lobo que haga las veces de gatito y de perrito, para que darle cariño, mimos ayuda y fidelidad sea complementario a lo que le da el lobo.
    Besitos.

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