Cambio de tercio

imagesVaya baño de multitudes me he dado con el artículo que escribí ayer, me ha gustado tanto recibir tantos comentarios y “me gusta” que estoy pensando en republicarlo cada dos días y es que hasta wordpress me ha mandado una copa por haber ganado algo o conseguido algo aunque todavía no se muy bien lo que es, el caso es que como siempre he estado reñida con el deporte esto de recibir una copa que no esté llena de vino es nuevo para mi, así que ni corta ni perezosa me he ido a Ikea a comprarme una estantería o vitrina mona de esas con luces incorporadas para ponerla, que no sabes la ilusión que me hace haber ganado algo.

Aunque si realmente estoy contenta es por que al final mi hijo el mayor ha entrado en razón y vuelve a casa, aunque no sea  navidad vamos a protagonizar el anuncio de “turrones el almendro” con lágrimas, abrazos…. de todo y es que no es una historia fácil ni de contar ni de entender pero bueno, lo voy a intentar a ver que sale:images (1)

Mi chico desde muy temprana edad, tendría alrededor de 6 años, empezó con la cantineta de:-mamá yo quiero ser torero– y nos hacía mucha gracia verlo todos los días con el paño de cocina dando pases a todo lo que se movía, si te lo cruzabas en el pasillo ahí estaba preparado para hacerte una verónica con la toalla del baño, dibujaba toros, veía toros, pensaba toros…..y siempre pensando que ya se le pasaría, que eran cosas de la edad.

Su buena y abnegada madre, osea yo, le apuntó a fútbol (se quedó medio dormido apoyado en el poste de la portería en el primer partido), a baloncesto (un desastre) a béisbol (no daba una) a esgrima (tirar el dinero) a pelota mano (tampoco)… – mamá que lo que yo quiero ser es torero!!!

descargalos años pasan irremediablemente, y al chico no se le pasaba ni con ibuprofeno – mamá que lo que quiero de verdad es ser torero!!- así que por su 12 cumpleaños me arremangué y me introduje en la difícil tarea de dar con  algún sitio donde enseñasen a torear, no fue fácil porque donde vivimos no hay ninguna cultura taurina pero después de muchos días de ardua búsqueda encontré a  un torero retirado que vive en un pueblo a 60 kilómetros de donde estamos y allí que lo llevé con la seguridad de que en cuanto viese un toro de verdad iba a recular, ja!!! que ignorante fuí.

Dos años estuvo yendo todos los fines de semana, al principio le llevaba pero luego ya se levantaba a las 6 de la mañana y se iba a coger el autobús de línea que le llevaba hasta allí y entonces fué cuando me empecé a mosquear y terminé de hacerlo cuando el muy capullo toreaba cada vez “bichos” más grandes sin mover un pie y la gente le aplaudía y yo no daba crédito a lo que veía y el me decía: –ves, estoy es lo que quiero!!-

Colgó un vídeo suyo en Youtube toreando y no tardamos en recibir una llamada pidiendo que el chaval se fuera a vivir a 400 kilómetros de casa con 14 años, a un lugar donde lo iban a preparar y entrenar, donde se iban a ocupar de él y sin comerlo ni beberlo me vi firmando unos documentos en los que delegaba y autorizaba al director del centro su tutela y cualquier clase de actividad taurina.

toro

Todo esto me pilló desprevenida, yo que cuando sale un toro a la plaza pregunto de que marca es o que soy incapaz de distinguir entre una muleta y un capote, que nunca he sabido si uno es lo rosa y lo otro lo rojo me encuentro comprando trajes camperos y botos, pasando tardes suplicando a mis dioses que no le pase nada a mi chiquillo, recogiendo brindis en plazas de pueblos perdidos de la mano de dios y viendo como el muy capullo es realmente feliz.

cartelAhora ya calza los 17 (años) y se ha recorrido España detrás de un novillo al que robarle unos pases, ha vivido de primera mano las envidias, los dimes y dirites, las pisadas de cabeza por parte de lo que él creía amigos y hasta ha colaborado en la decoración de casa con varias orejas y algún rabo y yo, como buena madre pesada, todo el día dándole la turrada de que tiene que estudiar, que ese mundo es muy incierto y altamente complicado, que se necesita mucho dinero para poder ser algo y no es el caso…. bueno pues al final lo he conseguido, se vuelve por un añito a casa, a las faldas de su mamá, a estudiar y en cuanto acabe volverá a coger el atillo y se volverá a marchar pero hasta que pase eso me queda por delante un largo año para disfrutar de él y de dejar de pedir favores a los dioses que les debo un montón.

En mi fuero interior espero que durante este año se enamore y abandone porque créeme si te digo que es realmente duro el saber que tu hijo está en cualquier punto de la geografía española expuesto al peligro y crea mucha ansiedad no recibir el whatsapp de “ya está, todo bien”.

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16 comentarios en “Cambio de tercio

  1. Yo me independice a los 16 años y fue lo mejor que pude hacer, he vivido tantas cosas que no reprocho para nada haberme perdido la pubertad, déjalo disfrutar de lo que le guste, nunca se sabe si con los años volverá a sentirse tan bien como ahora, olé

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      1. Claro todas las fotos en mi flickr son hechas por mi en varios sitios del mundo. Y de vez en cuando me hago un selfie a mi mismo.

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  2. Madre mía que valor el tuyo, a mi me dice mi niño que quiere ser torero y me da un soponcio del miedo! Tu ya sabes,
    Ahora a cocinarle rico y a ver si así se piensa eso de volver a irse jaja.
    Disfruta de el.. Y del baño de masas!

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      1. También es verdad. Yo espero que al mio no le guste el toreo ni las carreras de coches ni nada por el estilo pero como bien dices, si tiran por ese camino, no queda otra que apoyarles aunque nos de miedo o pena tenerlos lejos.

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  3. Me parece una putada, la verdad,pero… nuestro oficio de padres no consiste en juzgar o someter y sí en apoyarles en lo que hagan (Y de cuando en cuando lanzarles alguna puyita orientativa, que no les viene mal)

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  4. Vaya….la madre del torero!!! O la madre del cordero??? Tiene cuernos y para el caso es lo mismo….Me alegro por ti y por que vuelva a casa…eso de quitarle de la cabeza el toreo….ya le puedes poner una buena novia para que le dé caza!!!! Un besazo!!!

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  5. Si no fuera porque la naturaleza es muy sabia y sin darnos cuenta hace que deseemos tener hijos, la especie ya se habría extinguido, porque tener un hijo te hace sufrir y te llena de preocupaciones. Por otra lado, te da las mayores satisfacciones y el amor que sientes hacia ellos es totalmente incondicional.
    Ahora que tengo hijos, comprendo perfectamente a mis padres, me siento más cerca de ellos que nunca.
    Pues mucho ánimo, al final será lo que tenga que ser.
    Un beso.

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