La rebelión de las máquinas

Estoy sufriendo en carne propia la rebelión de las máquinas, se están aprovechando para envalentonarse las muy jodidas porqué saben que, por un lado estoy un poco alicaída y por otro que “el manitas” de la casa cogió las maletas y se largó, así que han decidido romperse todas a la vez.

la rebelión

La lavadora cada vez pierde mas agua en el lavado, la caldera ha decidido darme los buenos días con un “Error F05 llamar  técnico” que imposibilita su funcionamiento justo ahora que el frío arrecia con lo que no tenemos ni ropa limpia, ni calefacción ni agua caliente,  pero hoy me levantado sintiéndome autosuficiente y he decidido intentar arreglarlas, he empezado (y acabado) por la lavadora pero no he conseguido ni tan siquiera sacarla del hueco y en cuanto a la caldera cuando me disponía destornillador en mano a desarmarla una voz interior me ha susurrado “Manolete si no sabes torear pa’que te metes” así que como chica lista que soy me armo de paciencia y abro San Google para buscar el teléfono de los técnicos.

Primero al de la caldera que es más urgente, me coge el teléfono una chica agradable la cual me indica que está encantada de poder ayudarme, le explico el problema y le pido un presupuesto estimativo, nadaaaa, sólo por el desplazamiento son 80 euros y una vez haya evaluado los daños el presupuesto se irá incrementado en función de las piezas a sustituir ah! y hay que añadir la mano de obra (40 euros/hora) y el correspondiente IVA, tardo un poco en salir del estado de shock en el que me deja y acepto porque no tengo ni tiempo para hacer una comparativa de precios ni ganas de hacerlo, con lo que la tipa (que ya no me parece tan maja) me envía al técnico no sin antes desearme que tenga un buen día, Un buen día??? pero si me lo acabas de joder!!! y no sólo el día también el mes!!

Llaman a la puerta media hora más tarde de la convenida, abro y me encuentro a un chico jovencito (yogurin-yogurin) morenote, amplias espaldas, pelo alborotado, ¿será mi milagro? La Diva que llevo dentro se abre camino entre nosotras a limpio codazo hasta ponerse en primera fila y mientras lo hace nos dice que la dejemos sola, que este chico tiene toda la pinta de protagonista de una peli porno seríe B, de esas en las que el argumento es:caldera

– Hola soy el técnico de la caldera

– Pero si yo no tengo caldera

– Pues eso hay que solucionarlo…… 

Pobre chico, con razón luego nos dicen a las cuarentonas que somos unas salidas pero es que mandarme a semejante chico en mi situación actual equivale a poner el consabido caramelo en la puerta de un colegio, dejo de divagar y de soñar y le indico la ubicación de la lesionada caldera, me pongo detrás de él  para intentar aprender como se hace que a partir de ahora creo que me va a tocar aprender estas “manualidades”.  Él la desmonta con un arte y una templanza digna de elogio y esta apunto de darle la extrema unción pero en el último momento no sé si porque le he dado pena o por que el chico tiene ganas de hacer bien su trabajo le hace un apaño para alargarle la vida unos meses más y tachán…funciona!!!

Siguiente llamada, servicio técnico de reparación de lavadoras, la chica que me atiende es más secalavadora y borde que la anterior pero su presupuesto es más ajustado, el desplazamiento éste lo hace por 60 euros, también el técnico es bastante menos erótico que el de la caldera, igual existe una relación entre lo bueno que está el técnico y el coste de desplazamiento…… el caso es que el tipo enseguida detecta que la goma del tambor está picada y el tubo que va al desagüe también, gracias a dios tiene las piezas necesarias para arreglarla y tras media hora larga arrodillado ante la máquina (con la hucha al aire) consigue dejarla funcionando sin perder una gota.

Este igual que el otro en cuanto acaban su trabajo se llevan bajo el brazo las piezas rotas que han cambiado y el poco dinero que me quedaba para acabar el mes pero como hoy he decidido ser positiva me digo a mi misma que no importa el dinero teniendo calor de hogar” y ropa limpia.

Mientras bajo en el ascensor al garaje me tiembla todo ya que me ha venido a la mente el refrán de que “no hay dos sin tres” y tengo que coger el coche para ir a buscar a los retoños, lo hago acojonada porque  después de la caldera y la lavadora el coche tiene todos los boletos para ser el siguiente,  me pongo delante de él (del coche) y le guiño un ojo, estoy dispuesta a todo para que funcione, incluso a  hacerle el amor a lo Cameron Díaz en la película “El Consejero” si eso hace que ande sin problemas, pero no hace falta “mi maquina” arranca a la primera. Llego al cole y encuentro sitio al lado de unos contenedores !bien¡ recojo a los chicos y cuando voy a por el coche me lo encuentro empotrado contra las barra del contenedor y un gran agujero en el parachoques por el que se ha ido la luz  antiniebla, busco al culpable intentando contener la ira y las ganas de llorar pero no existe tal culpable a no ser yo misma por haber olvidado poner el freno de mano o la marcha atrás metida. no hace falta que lo digas, ya lo hago yo !MUJER TENÍAS QUE SER¡

llorando
…. me siento en el sofá cuando ya todos duermen y rompo a llorar para desahogarme !que menos¡ cuando mis lágrimas deciden dejar de fluir mi cabeza se pone a pensar para llegar a  la conclusión de que:
scarlett
 tampoco es tan importante lo que ha pasado y que mañana será otro día.       
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Un comentario en “La rebelión de las máquinas

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