Maruja de manual

Si lo reconozco, soy una maruja de manual o al menos eso me ha dicho el test de una revista que he hecho hoy mientras desayunaba y es que han ganado los síes por una mayoría aplastante, al menos me queda el consuelo de que soy maruja pero del siglo XXI.

No me pilla por sorpresa, lo que de verdad me asusta es darme cuenta y asimilar que ya soy toda una mujerona con media vida vivida, me asusta hablar de cosas que sucedieron hace 20 años sin ser consciente de que realmente han pasado 20 años, me aterroriza tener hijos en edad adolescente unos y los otros en puertas, y no soy consciente del como lo he hecho, pero si estoy orgullosa de haber conseguido criarlos y convertirlos en buena gente.

Me gusta la moda, bueno más que la moda ir a la moda, soy de las lelas que espera anhelante a ver que dicta Zara para la temporada, sufro por saltarme el régimen que religiosamente comienzo cada lunes y que religiosamente también abandono todos los martes, anhelo una sesión de peluquería cuando las canas se apoderan de mi cuero cabelludo, me encanta el shopping la pena es que mi raquítica cuenta bancaria no me deja hacerlo muy a menudo. Cocino porque tengo que alimentar a los míos al igual que el lavar, tender y planchar, recoger y limpiar la casa que lo hago para evitar que venga sanidad y me la cierre, aguanto a mis jefes porque siempre he creído en la independencia que te da una nómina a final de mes, no soy carne de gimnasio pero me creo la obligación de mantenerme en forma y habitualmente hago oídos sordos a Doña Pereza y a no ser que la Sra. Climatología me lo impida con truenos y relámpagos atravieso la ciudad en bici.

Soy tímida e insegura, acomplejada, yo sola me valgo para infravalorarme, me cuesta una barbaridad relacionarme con la gente porque siempre que lo intento acabo con el regusto en la boca de haber hecho el memo, quizá se deba a que me encanta analizar, re analizar y volver a analizar lo que he dicho, como lo he dicho y porque lo he dicho y siempre me pasa que a las dos horas de haber acabado la conversación me viene a la mente la frase ingeniosa, siempre tarde y a destiempo.

Además como me queda un poco de tiempo entre la jornada por cuenta ajena y la jornada por cuenta propia también escribo. Dejando al margen si lo hago bien o mal, de si te gusta o no, he descubierto que es una buena válvula de escape, ayuda a liberar tensiones a las llaneras solitarias que pese a estar todo el día rodeada de gente siempre están solas como yo, además es una buena terapia si no te llega para un psicoanalista ya que ayuda a liberar tensiones y a darte cuenta que el problema que hoy te ocupa no es tan serio ni tan grave como tu cabeza te lo quiere hacer ver.

Soy una mujer del montón, bueno mejor de la última fila del montón pero que intenta no quedarse atrás y que lucha como una jabata para que la artrosis, la artritis, los dolores musculares, los problemas diarios y cotidianos y la bendita rutina no acaben con ella

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